León Come Gambas

Un triste león hecho de patata (mal)cocida que se intenta comer una gamba. Este plato culinario se ha puesto ahora de moda y a mí me viene como anillo al dedo para explicar mis sensaciones de esta mi segunda clase.

Comenzamos aprendiendo lo que es un armónico. Confieso que pese a conocer el término desconocía lo que era. Imaginaos la típica ruleta de colores que nos hacen hacer inútilmente en 5º de primaria para girarla y comprobar que no se ven los ruletacolores, se ve blanco. ¡Pues no era tan inútil! Nos va a servir, además de para entender lo maravilloso del color blanco, para entender los armónicos. A ver si soy capaz de explicarme…

Los distintos colores que forman la ruleta se asemejarían a los distintos armónicos de nuestra voz. ¿Qué ocurre? Que nuestra ruleta sonora está siendo movida sin parar y solo somos capaces de percibir el color blanco. Pero imaginad que le hacemos una foto a un momento en el que damos una nota. En ese instante descubrimos una gama cromática que. Los distintos colores de una ruleta que a partir de ahora se llamarán armónicos. Así, tenemos un tono base y los armónicos que van engordando y endulzando el sonido.

¿Cómo conseguimos esa foto finish para ver nuestra gama cromática? Boquita en forma de patata y jugueteamos con la lengua, dejando salir el sonido y escuchando, atentamente, los armónicos que conseguimos hacer. No es fácil hacerlos, o eso dice Virginia Carmona. Pero es cierto que, será debido a la concentración, no me salió nada mal.armonicos

Una vez conseguido los armónicos tocaba fonar dichos armónicos. ¡Es divertido, eh! Pero hay que mentalizarse de una cosa: el cuerpo coge hábitos, buenos o malos, pero los coge. Hay que liberar los hábitos malos y volverlos buenos. Este es el primer consejo de esta entrada.

Pero no todo va a ser fantástico… Tengo un coche en mi garganta. Lo siento, soy muy de metáforas. No estoy capacitado para decir si el coche es bueno o es malo, simplemente, de momento, es un coche que funciona. Pero aún tengo la L puesta en la luna trasera e incluso hay conductores que me pitan. ¿Por qué? Pues porque me lío con las marchas. Soy capaz de ir a L120 km/h en primera y no notar que el coche se quema y no da para más. Así es mi voz, queridos lectores. Yo tiro, acelero, freno… Y no cambio de marcha. No soy capaz de distinguir cuánto necesita mi voz en cada momento. Soy un oso engorilado y lo doy todo en todo momento. Y os aseguro, porque lo practiqué en la pasada clase, que en ocasiones menos es más. No siempre se ha de cantar a pleno pulmón y que, pese a tener una voz grande y redonda, en ocasiones hay que ser sutil. Consejo número dos: ser sutil no está de más.

Y la clase termina con armonías. Me declaro absolutamente fan de las armonías. Y sobre todo cuando le empezamos a poner letra. En esta ocasión nos tocó una fantástica canción de Anna Kendrick, de Pitch Perfect, con la que despido esta tercera entrada, dejando un tercer consejo: lo más difícil de cantar es aprender que es fácil.

El león come gambas estaba crudo, ¡pobre concursante de Masterchef…! Y hoy me siento como ese león. Con garra, con carácter, pero a medio hacer. Quizás un poco más hecho, a fuego lento, con mimo e interés, consiga devorar a zarpazos gambas, langostinos y langostas.

leon

¡Sean felices!

https://www.youtube.com/watch?v=cmSbXsFE3l8

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4 comentarios en “León Come Gambas

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